Fundación Francisco Herrera Luque a LOS TERTULIEROS SE REÚNEN CON… BETSIMAR DÍAZ,  invitada a conversar sobre los 40 AÑOS DE LAS TONADAS DE SIMÓN DÍAZ.
Esta tertulia coordinada por Roberto Lovera de Sola, se realizará el sábado 01 de noviembre a las 11:00 am. en la sede de la Biblioteca Herrera Luque ubicada en la 3ra. avenida, entre 2da. y 3ra. transversal, Biblioteca Los Palos Grandes, sótano 2. Aporte Bs. 100,00. Información: fundacionherreraluque@gmail.com - www.fundacionherreraluque.org - 0212 2147966.

A 40 AÑOS DE LAS TONADAS DE SIMÓN DÍAZ
A mediados de la década de los años cincuenta, cuando se mecaniza el proceso de extracción de leche de vaca para cubrir el déficit que existía, Simón Díaz se da cuenta del riesgo que corre el género de la tonada llanera de desaparecer y es entonces cuando se encarga de recopilar y componer tonadas, incorporándolas a su repertorio. Betsimar, su hija, nos contará en detalles cómo fue el proceso y la historia de muchas de ellas.

“Alguna vez amamos, o dijimos amar,
la terquedad sombría de tu fuerza”
Armando Rojas Guardia, Patria

“Era domingo en la mañana, y tendida en mi cama, impregnada de miradas hacia lo vivido, intentaba detener el tiempo entre las cobijas, y una gran interrogante caía sobre mi frente y se cerraba cada vez que pensaba en mi vida, mi futuro, mi tierra, mis amigos, mis boleros, mis libros, mis días, mi todo, mi Patria pues. Estiré el brazo hasta mi mesita de noche y tomé «Mapa de desalojo» como quien busca respuesta en la poesía.
Duermes en el fondo de la casa
Entre tú y yo los muebles, las alfombras,
Los ruidos arbitrarios de la noche…

Todo me llevaba al encuentro con mi piel, con la nostalgia. Pensé en la transformación de un cuerpo en otro, uno enfermo, un joven detenido, el cuerpo de poeta que late en otro que se suma al dolor de un cuerpo libre. El azul congelado da luces al verde, a todo lo ancho y gozoso de esta tierra; la distancia, la penumbra y el recuerdo. Todo eso es esta mancha sombría que se llama país y pasa por mis recuerdos, me atormenta con sus nuevos fantasmas alegóricos de lo abstracto o de lo absurdo, no logro descifrarlos, no se parecen a mi historia, a mi vida, a ese antes.
Seguía acariciando «Mapa de desalojo» buscando alguna respuesta desde la poesía y luego de leer los primeros hallazgos de Adalber con Armando, su admiración y sus mágicas descripciones de esa voz «ronca, honda con olor a cigarrillo» —pensé en Víctor Cuica y me reí sola, encontré un parecido en las dos voces que admiro—  creí que podía escaparme de mis dudas y pensamientos, hurgando en la belleza de la poesía de Rojas Guardia que cala en lo más profundo, lo imaginé leyendo entonces: «Mística del árbol» estremeciendo en esa voz cada palabra; pero no fue así, mi instinto me jugó un señuelo y abrí Patria.
Entonces, intento dibujarla de nuevo, vuelvo a la piel, ahora a la lengua,  la realidad me quita los zapatos, ese curtiembre que me hace andar. Muevo los dedos y afuera veo —por la ventana—  un simulacro de ciudad. Escucho voces que me son ajenas, donde el martirio y esa «terquedad sombría» me hacen daño. Me quedo, tranquila y con miedo, porque todo empieza a hacerse desconocido. No sé cuál es la mejor hora, ni la peor para esconderme. Me refugio una vez más en este poema que me aturde y lo amo, y me duele cuando leo que: «te concibieron con vocación precisa del fracaso», entonces qué es lo que hacemos escondidos en esta mancha sin horizonte, me pregunto. Me siento entre benedictos, creando un claustro cada vez más cerrado para reinventarme y diseñar un nuevo modo de vivir, tal vez desde las entrañas.
Leo y releo Patria y me envuelve el «trapo contumaz de su bandera», me contamina y me hace llorar. Es la misma Patria que se nos pierde entre la maleza del dolor de quienes caminamos sus calles, escuchamos los pasos andariegos y veloces que intentan escapar de las ráfagas, de los secuestros, de la violencia. Con razón Armando la describe como vil y prostibularia, pero le declara su amor cuando «se atreve a cubrir su desnudez». ¡Cuánto dolor retumba en ese poema!
Esa temporalidad que me impone Patria, de un quizás mañana o un mañana sí…la duda inmensa de un pluscuamperfecto que no entiendo, me hace vivir desde las entrañas, creando, inventando, dando sabores y olores a mi madriguera. La ciudad que tengo no la conozco, no es Patria, quiero decir, no es mi Patria, es la Patria del poeta, más bien la del poema que esculpió, la recorro y de mucho recorrerla se me desdibujan los rostros que nunca vi, que no se parecen a nada.  Vuelvo al poema.
Y «al evocar calabozos, muchedumbres, hombres desnudos vadeando el pantano, llanto de mujer, un hijo…» La mirada regresa al capítulo miserable, al que nunca soñé, al que me atormenta, al encierro, a la injusticia, a ese llanto de mujer que describe el poeta y que lo escucho, ya no a lo lejos, sino cada vez más dentro de mí.
¿Me invento entonces una Patria?
O más bien diseño una ciudad cada vez que mis amigos me visiten para tratar de imitar la que tuve. Aquella que nos hacía reventar de risa y donde llorar un amor que se iba nos obligaba a recorrer algún bar, pasearnos por una calle canalla y entender que después que se va un amor, no nos queda otra, que volver a querer. Cualquier bolero era testigo de nuestro padecer, se convertía en telón de fondo de una novela que armábamos entre dos, la disfrutábamos, la inventábamos y seguíamos adelante.
Hoy me quedo sin zapatos, muevo nuevamente los dedos de mis pies, pongo el lápiz en mi boca esperando tener algo nuevo qué agregar, qué describir, qué definir, qué reprochar, por qué luchar. Le grito que no se venda, que no se deje más.
Mientras apuntan a mi corazón, me invento otra ciudad, invento una Patria que no existe, llegan mis amigos, le doy sabor a mi madriguera y la pinto de verde, ese verde que huele a humedad; hay olor a cardamomo en mi café. Pico cebolla y lloro. Mis perros me mueven la cola, me encierro, pero sé que no es para siempre.
Vuelvo a Patria, me refugio y me detengo en esa dificultad de sonreír que alude el poeta «levantando los hombros, desganado, y diciéndote con sorna, con ternura, mañana sí tal vez. Quizá mañana…»”
Elsy Manzanares
Septiembre 2014






Armando Rojas Guardia.PDF by Victor Manuel Camacho


Fundación Francisco Herrera Luque invita al Café de los sábados: “La experiencia de la mujer emigrante en la novela contemporánea”, con la historiadora Laura Margarita Febres, el 25 de octubre 2014, a las 11:00 am. en la sede de la Biblioteca Herrera Luque. Costo Bs. 100,00. Coordinación: Leonor Báez. Dirección: 3ra. avenida, Plaza Los Palos Grandes, sótano 2. Información: fundacionherreraluque@gmail.com - www.fundacionhererraluque.org - 0212 2147966.

Invitada: Laura Margarita Febres.
Coordinación: Leonor Báez.

Dossier: Laura Margarita Febres:
Licenciada en Letras UCAB, Master en Literatura Latinoamericana Contemporánea USB y Doctorado en Historia UCAB. Profesora de pregrado y postgrado en varias universidades del país. Acreedora de varios premios y reconocimientos a la investigación y a la creación intelectual. Editora de la Revista Anales de la UM; ha realizado importantes publicaciones como el artículo “El expolio del Obispo Mariano Martí y la riqueza colonial en la segunda mitad del siglo XVIII" (2005, UM). Sus últimas compilaciones son: A los Amigos Invisibles: Visiones de Arturo Uslar Pietri (2006, UM), La Mirada Femenina desde la Diversidad Cultural de las Américas (2008, UM) y La Religiosidad en el siglo XVIII Venezolano (2010, UM), La Mirada Femenina desde la Diversidad Cultural: Una muestra de su novelística de los años noventa hasta hoy ( Tomo II, 2013, UM).

La experiencia de la mujer emigrante en la novela contemporánea:

Una muestra del registro migratorio expresado por la mujer a través de 48 novelas publicadas entre 1960 y la primera década del siglo XXI, en las que hablan de su experiencia acerca de instalarse en otro país.

Según Herrera Luque: "Los sueños del oidor"

AUTOR: Hacia 1520 y tantos vivía en Santo Domingo, actual República Dominicana, un viejo oidor, de barba encanecida y ojos cansados de escribir las declaraciones de los descubridores que partían de la isla en busca de riquezas en el mundo recién descubierto. Su nombre era don Marcelo Villalobos y fue de los primeros colonizadores de América. Don Marcelo tenía muy mala opinión de los expedicionarios:

DON MARCELO VILIALOBOS: La mayor parte son homicianos, ladrones y mariscantes. Basta ver el sinnúmero de desorejados y desnarizados que pululan por las calles. Con gente de esta ralea no se puede fundar un pueblo. Malo habrá de ser el fruto si es ésta la semilla. No sin razón la mayor parte de las expediciones terminan en matanza; no entre ellos y los salvajes solamente sino entre ellos mismos.
OTRA VOZ: ¿Y qué haríais vos, don Marcelo, si os tocara en suerte elegir los hombres que a vuestro saber y entender habrían de ser los fundadores de una colonia?
DON MARCELO VILLALOBOS: Pues, ante todo, que fuesen hombres de paz. Nunca hombres de guerra, que si buenos son para domeñar al enemigo malos resultan para sedimentar cosas buenas y duraderas. Si en mis manos quedase la elección, que ya la tengo pensada, buscaría entre la gente buena de Santo Domingo: veinticuatro parejas de hombres de bien con sus respectivas mujeres sanas y bien formadas. Una pareja sería la del albañil, otra la del herrero, seis labradores y otra media docena de pastores, dos maestros de escuelas, por si en vida me faltase alguno. No olvidaría al poeta que tan bueno era para cantar proezas y alegrar las viejas ausencias. Un repostero me llevaría a la fuerza, igual que a un físico o cirujano, pues si el uno veía por la dicha, el otro nos defiende de sus excesos. Traeríame también un sacerdote de corazón y mente amplia, sin celos inquisitoriales. Llevaríame un sastre y tres parejas de marineros, dos carpinteros, y un hombre gordo para que rigiese la taberna del pueblo...
LA VOZ: ¿Y soldados?
VILLALOBOS: Ni uno solo...
LA VOZ: ¿Y qué haríais si vuestro pueblo fuese atacado por los indígenas?
VILLALOBOS: A donde pienso ir no hacen falta hombres de guerra. Los hombres y mujeres de tal sitio son alegres y de buena disposición...
LA VOZ: ¿A qué sitio os referís?
VILLALOBOS: A la isla que llaman de Paraguaychoa y que el almirante Colón bautizó La Margarita en honor de la princesa del mismo nombre, hija de los Reyes Católicos.
LA VOZ: ¿Y si os atacan corsarios franceses o ingleses, que tanto merodean por estas aguas?
VILLALOBOS: Me defenderé con mi gente...
LA VOZ: (Burlona) ¿Con sastres, albañiles y labriegos?
VILLALOBOS: No hay mejor ejército que el pueblo en armas, ni mejor soldado que aquel que defiende a los suyos...
LA VOZ: Vaya, vaya, don Marcelo, que me habéis hecho comprender lo que en estos seis meses que llevo en Indias no me daba en la sesera. ¿Queréis que os diga una cosa? (Pausa) Apenas me entreviste con el emperador hablaré de vos y de vuestros proyectos...
VILLALOBOS: (Escéptico) Ya estoy demasiado viejo. Su Majestad está lejana y vos lo estaréis más cuando os encontréis de vuelta. Volvámonos ya a la posada de la Aldonza que ya la tarde avanza y el hambre aprieta.
NARRADOR: La Aldonza era una mujerona muy guapa y decidida que con su madre administraba la mejor posada de Santo Domingo. Era una moza alegre que salvo el contrabando que ejercía a todo meter por vieja tradición de familia, era casta y honesta como la más recatada doncella de ultramar. A la Aldonza, a pesar de la gran diferencia de edad del oidor, placíale su presencia, deleitándose con verdadero embeleso con sus cuentos de aquellos lejanos días del Descubrimiento. De no haber sido un hombre severo consigo mismo, otro que no hubiese sido Villalobos hubiese creído que la guapa moza lo tentaba con sus meneos, y aunque más de una vez suspiraba profundo cuando ella pasaba a su lado contenía sus ímpetus en resguardo de su reputación y prestigio. Tan sólo una cosa le disgustaba de la Aldonza: su manía de contrabandear con cuanta cosa se le pusiera a tiro.
ALDONZA: Os tengo para esta noche un vinillo francés de rechupete que compramos ayer a un filibustero...
DON MARCELO: (Indignado) Pero, Aldonza, por Dios, que pecas por birlar al Fisco y comerciar con enemigos de Su Majestad...
ALDONZA: Vamos, don Marcelo, que para los crímenes que a diario vemos, el contrabando ni a pecado venial llega.
NARRADOR: Aldonza, siempre insinuante, tiraba de la lengua al oidor y le hacía sugerencias sobre su pretendida colonia de la felicidad.
ALDONZA: Yo vos, don Marcelo, me llevaría también un lengua para entenderos con los franchutes...
VILLALOBOS: ¿Y se puede saber para qué, señora mía?
ALDONZA: Para entenderos con ellos a la hora de meter un alijo de sedas o de chuchearías...
NARRADOR: Todo un año pasó desde aquel día en que don Marcelo refirió al consejero del rey sus planes de colonizador. Aquella tarde el viejo oidor entró violentamente en la posada agitando un puñado de papeles:
VILLALOBOS: ¡Aldonza! ¡Aldonza!
ALDONZA: ¿Pero qué os pasa, don Marcelo, que os veo tan sofocado?
VILLALOBOS: (Sofocado) ¡El rey! ¡El rey!... Su Majestad me ha concedido para su colonización y beneficio y por dos generaciones, la isla de Paraguaychoa o Margarita. Al final de mi vida, Dios y el rey han premiado mis desvelos. Y, tal como dije al comendador, mis colonos han de ser veinticuatro matrimonios, todos hombres de paz y de bien...
NARRADOR: Villalobos comenzó desde el primer día la recluta de sus colonos. A la semana, Aldonza, para su sorpresa, le hizo saber que había puesto en venta la posada.
VILLALOBOS: ¿Pero, qué vais a hacer? ¿Os retornáis por casualidad a España?
ALDONZA: Me marcho a Margarita con vuestros colonos...
VILLALOBOS: (Balbuceando)... Pero no puede ser, querida mía... El rey subrayó que todos deben ser parejas debidamente casadas...
ALDONZA: Me casaré...
VILLALOBOS: (Amoscado) antes tendré que conocerlo, por grande que sea mi consideración y afecto hacia vuestra persona... ¿Quién es él?
ALDONZA: (Riéndose) ¿Todavía no lo adivináis, viejo zonzo? Sois vos mismo.
NARRADOR: Don Marcelo y la Aldonza contrajeron nupcias. Dos meses más tarde, reclutada ya la gente, proba, bondadosa y honesta, la expedición tomó rumbo hacia La Margarita con retoño florecido en el vientre de la posadera. El destino quiso, sin embargo, que al igual que Moisés, don Marcelo muriese con los ojos puestos sobre la tierra prometida. Aldonza, como viuda del encomendero, puso en marcha la colonia tal como la soñase su esposo y padre de su hija, a quien en su recuerdo bautizaron Marcela.
La semilla dio sus frutos. Los hombres de La Margarita fueron hombres de paz, hasta el punto de ser desconocidos entre ellos los delitos de sangre, aunque fuesen capaces de batirse como leones ante el enemigo como sucedió en Matasiete, durante la Guerra de Independencia. Aldonza gobernó la isla por muchos años al igual que su hija y su nieta. Tan sólo un pequeño defecto se filtró por obra de la posadera: la manía isleña del contrabando.

Así fue el Círculo de Lectura: NI TAN CHÉVERES NI TAN IGUALES




Así dijo:
La escritora Gisela Kosak, el sábado 4 de octubre de 2014 en la Biblioteca Herrera Luque, en el Círculo de Lectura celebrado para el libro: “Ni tan chéveres, ni tan iguales”.

“Se supone que era una serie de ensayitos cortos… sobre Venezuela… y me vino a la cabeza efectivamente esa manera que nos define a nosotros mismos y que se resume en la palabra chéveres. Nosotros somos un país riquísimo bellísimo, su belleza además se manifiesta de diversas maneras: en las mujeres, en la naturaleza, por supuesto, somos muy ricos. Nunca nos explicamos cómo alguien puede ser pobre en un país tan rico. Por supuesto, hay una gran solidaridad, una gran bondad, una gran tolerancia, es como una cornucopia de cualidades donde la gente se siente inmediatamente interpretada…”

“Lo que me interesaba era por qué un país se encuentra en esta forma de auto calificarse tan curiosa. Pareciera que la gente más bien, viviera con dificultad, con trabajo, con problemas… independientemente del asunto político, por qué la gente se encuentra en ciertas formas tan curiosas…”

“…nosotros somos profundamente igualitarios…”

“Siempre quise escribir sobre las grandes imágenes culturales de la masculinidad y la femineidad, sobre un país que le da gran importancia a un concurso como el Miss Venezuela, eso no pasa en otras partes, pero por otra parte, le da una gran importancia a lo militar. Lo civil en Venezuela ha tenido prácticamente que imponerse a la fuerza…”

“Lo que hay (en el libro), es una escritora que se acercó a ciertas regularidades del lenguaje, a ciertas cosas que nosotros decimos acerca de nosotros mismos, traté que fuera desde el humor, desde la ironía, desde una conversación…”

A decir del crítico literario Roberto Lovera de Sola, el libro:

“Es un espejo donde ella (Gisela Kosak) nos incita a mirarnos. Sabernos reír de nosotros mismos es sabio ars”.


Así dijo:

El sábado 27 de septiembre 2014 en la Biblioteca Herrera Luque, la politólogo Ruth Capriles en el evento titulado: “Redención y Reconciliación” analizando la película Un pasado imborrable.

“Realmente es un magnífico ejemplo del proceso psicológico de un acto terrible como es un acto de tortura, hacia la recuperación humana, la redención y finalmente la reconciliación, cosa que a veces a nosotros nos cuesta imaginar…”

“Alivia un poco la curiosidad que nosotros estamos viviendo hoy, la pregunta que uno se hace todos los días es: ¿Por qué? ¿Cuál es la necesidad de matar, de destruir todo? ¿Por qué?... ¿Es que no se dan cuenta que eso está mal?…”

“Esta película me dio el sentimiento de que el hecho moral no es que esto está mal y esto está bien, sino que es un proceso entre seres humanos y la condición moral humana dura toda la vida, estamos convirtiéndonos en seres inmorales, … hay un proceso bien complejo, bien difícil…”

“El amor y el perdón no solucionan todo… tienen que pasar a una etapa posterior que es el reconocimiento mutuo de la debilidad de ambos y de la fortaleza de ambos, la víctima necesita que el torturador le reconozca su dignidad humana para él (la víctima), de alguna manera, alcanzar la dignidad, resolver su vida... Pero también tiene que rescatar la dignidad del victimario que acepta que él es responsable… asume su responsabilidad, pide perdón y, al mismo tiempo, el otro le dice: pero tú has sido muy valiente también… el rescata la dignidad del victimario, es cuando se puede dar algún tipo de reconciliación”.

María Margarita Herrera abrió el Taller de Apreciación Musical de Leopoldo Márquez (Pololo) el jueves 2 de octubre.

Buenas tardes a todos:

Que gusto y grato placer es para la Fundación Francisco Herrera Luque darles la bienvenida e iniciar el curso de Apreciación Musical de mano de Leopoldo Márquez, cariñosamente llamado Pololo, estoy segura que será toda una aventura musical maravillosa escucharlo y orientarnos en este tema. Este ingeniero venezolano, de 71 años y amante de la música es un guía extraordinario con el que recorreremos los clásicos y las óperas.

Gustav Mahler es el compositor seleccionado para iniciarnos. Sus composiciones están consideradas entre las más importantes del post romanticismo, sólo al final de la segunda guerra mundial y por la decidida labor de directores como Bruno Walter, Otto Klemperer o Leonard Bernstein su música empezó a interpretarse con más frecuencia en el repertorio de las grandes orquestas, encontrándose entre los compositores más destacados en la historia de la música.

Fue director del Metropolitan Opera House y de la Orquesta Filarmónica de New York.

De nuevo, para la Fundación Francisco Herrera Luque es un inmenso placer escuchar las maravillosas narraciones de Pololo bajo la mirada del mural “Lecturas Fragmentadas” de nuestra artista Patricia van Dalen.




Según Herrera Luque: "El catire"

AUTOR: A menos de tres leguas se libra una de las más encarnizadas batallas de la guerra. (Efectos adecuados) Doña Micaela y sus tres hijas, rodeadas de todas las mujeres de la hacienda rezan porque el éxito acompañe a los hombres de la casa enfrentados al terrible y cruel caudillo, responsable de la muerte de más de sesenta mil personas. Es un hombre malvado, capaz de los crímenes más abominables. No da paz a los vencidos. Los hace ejecutar de inmediato, en medio de los sufrimientos más atroces. Los fuegos se abrieron al amanecer y ya la tarde empalidece.
(Rezo de mujeres. Un caballo al galope se oye a lo lejos y se escuchan gritos, a medida que se aproxima.)
DOÑA MICAELA: (Voz temblorosa) ¿Qué habrá pasado, Dios mío?
HOMBRE I: (Gritando con júbilo) ¡Victoria! ¡Victoria! (El caballo llega a primer plano y se detiene).
HOMBRE I: ¡Los pelamos, doña Micaela! ¡Los volvimos zareta!
DOÑA MICAELA: ¡Alabado sea Dios!
CORO DE MUJERES: ¡Y alabado su Santo Nombre!
HOMBRE I: Yo creo que esta vez sí los desbaratamos.
DOÑA MICAELA: (Ansiosa) ¿Y mi marido?
HOMBRE I: (Con júbilo) Allá estaba como un mismo león repartiendo tolete. ¡Ah, hombre bien macho y bragao!
(A lo lejos se acerca un tropel de caballería)
DOÑA MICAELA: ¿Quiénes son aquéllos?
HOMBRE I: Déjeme ver. (Adivinando) Aquél es el coronel Zamora y el otro es Jesús María. Traen un caballo sin jinete. ¡Ah no! (Con asombro) Traen un muerto atravesado. (Sorprendido) ¡Pero, Ave María Purísima! Si es el caballo del amo...
DOÑA MICAELA: (Luego de un alarido) ¡Miguel, Miguel! ¿Estás herido?
HOMBRE 2: Está muerto, Micaela. Murió como un valiente. La patria le estará eternamente agradecida.
NARRADOR: Han transcurrido dos días de la muerte del esposo de doña Micaela. El ejército enemigo fue diezmado. El invasor huye por los montes. Doña Micaela y sus hijas rezan y lloran por el difunto. (Un perro faldero ladra) Las mujeres se incorporan y van hacia el camino que lleva a la casa grande.
DOÑAMICAELA: Coge la escopeta y llama a los peones.
NARRADOR: Un hombre tambaleante sale de las sombras y avanza hacia la casa. Trae la camisa llena de sangre. Antes de derrumbarse apenas dice:
FUGITIVO: (Ansioso) Agua, agua.
UNA DE LAS HIJAS: Este hombre tiene cara de enemigo.
DOÑAMICAELA: ¡Cállese niña, y ayudemos a ese hombre!
HIJA 2: ¿Y si es un enemigo, mamá?
DOÑAMICAELA: (Con severidad) Dios ordena perdonar a nuestros enemigos.
HIJA 3: ¿Y si fuera uno de los que mataron a papá?
DOÑA MICAELA: Déjense de necedades y ayúdenme a llevar a este hombre para adentro.
HIJA 1: ¿Llamo al coronel Zamora?
DOÑA MICAELA: ¡Que se queden quietas! ¿O es que ustedes no conocen las leyes de la hospitalidad? Nunca se pregunta a quien llega a tu casa pidiendo auxilio: ¿de dónde vienes, quién eres, qué hiciste y adónde vas? Ustedes no parecen aragüeñas, y mucho menos hijas mías y de su papá. Vamos a lavar y limpiar a este hombre. (Con sorpresa) ¡Mírame la herida que tiene en la pierna!
NARRADOR: Doña Micaela y sus hijas aplican un torniquete al miembro que sangra, lavan la cara y el cuerpo del fugitivo. Es un hombre recio, blanco, rubio y bien parecido. Al poco rato abre los ojos y las mira a las cuatro mujeres. Tiene los ojos azules y de un extraño fulgor. Doña Micaela le hace beber una taza de caldo. Con voz jadeante el enfermo intenta decir:
FUGITIVO: Yo soy...
DOÑA MICAELA: (Explosiva) A mí no me importa quién es usted, ni qué hizo. Está en mi casa y nada más. Así haya matado a mi marido. Eso sí, debe quedarse escondido aquí. Por ahí anda mucho enemigo suyo. Y no respondo por su vida si lo halla el coronel Zamora.
FUGITIVO: (Con dificultad, desfalleciente) Zamora es uno de mis hombres... (Respiro profundo).
HIJA I: (Alarmada) ¿Se murió?
HIJA 2: (Burlona) Mira que tú puedes ser bien gafa. ¿No ves que respira y ya tiene mejor color?
HIJA 3: Y es buenmozazo el catire... Ojalá no haya matado a papá.
DOÑA MICAELA: ¡Niñas! Déjense de esas cosas y ofrezcámosle a Dios este acto de caridad por el eterno descanso de su alma. ¡Vénganse! Vamos a dejarlo solo y recemos el rosario.
(Las mujeres se alejan. Rezan el rosario. Ruidos nocturnos.)
DOÑA MICAELA: Ya es más de medianoche. Vámonos a dormir.
(Un caballo al galope sale de la hacienda y se aleja)
DOÑA MICAELA: (Con sorpresa) ¿Quién será?
HIJA 1: Ése es el catire... Corramos al desván. (Gente corriendo. Puerta que se abre.)
DOÑA MICAELA: (Con rabia) Se fue huyendo y encima nos robó el caballo. Así paga el diablo a quien bien le sirve. (Resignada) ¡En fin! Haz bien y no mires a quién. Nosotras cumplimos con nuestro deber y eso es lo único que interesa.
HIJA 2: (Con rabia) Hemos debido llamar a Zamora para que lo hubiese matado.
DOÑA MICAELA: ¿Qué dices, desdichada? ¡Quien llega a tu casa es sagrado! ¡Que no se te olvide!
NARRADOR: La guerra prosiguió inclemente. Cambió bruscamente la suerte. Un poderoso ejército enemigo avanzaba sobre el centro. Está a veinte leguas de la hacienda.
DOÑA MICAELA: Les llevamos por lo menos tres días de ventaja. Mañana temprano nos ponemos en camino hacia Caracas. Duerman tranquilas que lo que nos sobra es tiempo. ¡Dios me las bendiga! (Ruidos nocturnos, sapos, grillos.)
NARADOR: Durante el sueño, doña Micaela y sus hijas despiertan en medio del estruendo.
(Tiros, ayes de agonía, y una enorme cabalgata rastrillando el patio.)
NARRADOR: Doña Micaela se refugia en el oratorio con sus hijas. Hombres de aspecto patibulario las rodean burlones. Micaela reza. Una voz grita:
VOZ I: ¡Quietos, que ahí viene el jefe! (Se oyen pasos)
EL FUGITIVO: Buenas noches tenga usted, doña Micaela, al igual que sus preciosas chiquillas.
LAS CUATRO MUJERES: (A coro) ¡El catire!
EL FUGITIVO: Mi nombre, señoras, es José Tomás Boves y vengo a expresarles mi agradecimiento y a asegurarles mi protección.


Fundación Francisco Herrera Luque invita a la Conferencia Dramatizada Canción de Cuna Española: 500 AÑOS DESPUÉS… ESPAÑA, 3 SILLAS Y YO, con TERESA PIÑERO, acompañada en la guitarra por Reynaldo Anderson. El sábado 11 de octubre a las 11:00 am. En la Biblioteca Herrera Luque. Colaboración: Bs.100,00. Dirección: 3ra. avenida entre 2da. y 3ra. transversal, Biblioteca Los Palos Grandes, sótano 2. Información: fundacionherreraluque@gmail.com; www.fundacionherreraluque.org; 0212 - 2147966.

Círculo de Lectura: NI TAN CHÉVERES NI TAN IGUALES

Fundación Francisco Herrera Luque invita al Círculo de Lectura: NI TAN CHÉVERES NI TAN IGUALES. Un libro de la escritora Gisela Kosak Rovero, quien asistirá como invitada a conversar sobre su última obra donde aborda con un mordaz humor, las conductas, hábitos y formas de pensar del venezolano. En su libro, se pasea por temas como el “cheverismo”, el Miss Venezuela, la exaltación de la juventud, la mojigatería, la violencia y el igualitarismo, entre otros.

Este Círculo de Lectura, coordinado por Roberto Lovera de Sola, se realizará el sábado 04 de octubre a las 11:00 am. en la sede de la Biblioteca Herrera Luque ubicada en la 3ra. avenida, entre 2da. y 3ra. transversal, Biblioteca Los Palos Grandes, sótano 2. Aporte Bs. 100,00. Información:fundacionherreraluque@gmail.com - www.fundacionherreraluque.org - 0212 2147966.

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