Según Herrera Luque: "Los sueños del oidor"

AUTOR: Hacia 1520 y tantos vivía en Santo Domingo, actual República Dominicana, un viejo oidor, de barba encanecida y ojos cansados de escribir las declaraciones de los descubridores que partían de la isla en busca de riquezas en el mundo recién descubierto. Su nombre era don Marcelo Villalobos y fue de los primeros colonizadores de América. Don Marcelo tenía muy mala opinión de los expedicionarios:

DON MARCELO VILIALOBOS: La mayor parte son homicianos, ladrones y mariscantes. Basta ver el sinnúmero de desorejados y desnarizados que pululan por las calles. Con gente de esta ralea no se puede fundar un pueblo. Malo habrá de ser el fruto si es ésta la semilla. No sin razón la mayor parte de las expediciones terminan en matanza; no entre ellos y los salvajes solamente sino entre ellos mismos.
OTRA VOZ: ¿Y qué haríais vos, don Marcelo, si os tocara en suerte elegir los hombres que a vuestro saber y entender habrían de ser los fundadores de una colonia?
DON MARCELO VILLALOBOS: Pues, ante todo, que fuesen hombres de paz. Nunca hombres de guerra, que si buenos son para domeñar al enemigo malos resultan para sedimentar cosas buenas y duraderas. Si en mis manos quedase la elección, que ya la tengo pensada, buscaría entre la gente buena de Santo Domingo: veinticuatro parejas de hombres de bien con sus respectivas mujeres sanas y bien formadas. Una pareja sería la del albañil, otra la del herrero, seis labradores y otra media docena de pastores, dos maestros de escuelas, por si en vida me faltase alguno. No olvidaría al poeta que tan bueno era para cantar proezas y alegrar las viejas ausencias. Un repostero me llevaría a la fuerza, igual que a un físico o cirujano, pues si el uno veía por la dicha, el otro nos defiende de sus excesos. Traeríame también un sacerdote de corazón y mente amplia, sin celos inquisitoriales. Llevaríame un sastre y tres parejas de marineros, dos carpinteros, y un hombre gordo para que rigiese la taberna del pueblo...
LA VOZ: ¿Y soldados?
VILLALOBOS: Ni uno solo...
LA VOZ: ¿Y qué haríais si vuestro pueblo fuese atacado por los indígenas?
VILLALOBOS: A donde pienso ir no hacen falta hombres de guerra. Los hombres y mujeres de tal sitio son alegres y de buena disposición...
LA VOZ: ¿A qué sitio os referís?
VILLALOBOS: A la isla que llaman de Paraguaychoa y que el almirante Colón bautizó La Margarita en honor de la princesa del mismo nombre, hija de los Reyes Católicos.
LA VOZ: ¿Y si os atacan corsarios franceses o ingleses, que tanto merodean por estas aguas?
VILLALOBOS: Me defenderé con mi gente...
LA VOZ: (Burlona) ¿Con sastres, albañiles y labriegos?
VILLALOBOS: No hay mejor ejército que el pueblo en armas, ni mejor soldado que aquel que defiende a los suyos...
LA VOZ: Vaya, vaya, don Marcelo, que me habéis hecho comprender lo que en estos seis meses que llevo en Indias no me daba en la sesera. ¿Queréis que os diga una cosa? (Pausa) Apenas me entreviste con el emperador hablaré de vos y de vuestros proyectos...
VILLALOBOS: (Escéptico) Ya estoy demasiado viejo. Su Majestad está lejana y vos lo estaréis más cuando os encontréis de vuelta. Volvámonos ya a la posada de la Aldonza que ya la tarde avanza y el hambre aprieta.
NARRADOR: La Aldonza era una mujerona muy guapa y decidida que con su madre administraba la mejor posada de Santo Domingo. Era una moza alegre que salvo el contrabando que ejercía a todo meter por vieja tradición de familia, era casta y honesta como la más recatada doncella de ultramar. A la Aldonza, a pesar de la gran diferencia de edad del oidor, placíale su presencia, deleitándose con verdadero embeleso con sus cuentos de aquellos lejanos días del Descubrimiento. De no haber sido un hombre severo consigo mismo, otro que no hubiese sido Villalobos hubiese creído que la guapa moza lo tentaba con sus meneos, y aunque más de una vez suspiraba profundo cuando ella pasaba a su lado contenía sus ímpetus en resguardo de su reputación y prestigio. Tan sólo una cosa le disgustaba de la Aldonza: su manía de contrabandear con cuanta cosa se le pusiera a tiro.
ALDONZA: Os tengo para esta noche un vinillo francés de rechupete que compramos ayer a un filibustero...
DON MARCELO: (Indignado) Pero, Aldonza, por Dios, que pecas por birlar al Fisco y comerciar con enemigos de Su Majestad...
ALDONZA: Vamos, don Marcelo, que para los crímenes que a diario vemos, el contrabando ni a pecado venial llega.
NARRADOR: Aldonza, siempre insinuante, tiraba de la lengua al oidor y le hacía sugerencias sobre su pretendida colonia de la felicidad.
ALDONZA: Yo vos, don Marcelo, me llevaría también un lengua para entenderos con los franchutes...
VILLALOBOS: ¿Y se puede saber para qué, señora mía?
ALDONZA: Para entenderos con ellos a la hora de meter un alijo de sedas o de chuchearías...
NARRADOR: Todo un año pasó desde aquel día en que don Marcelo refirió al consejero del rey sus planes de colonizador. Aquella tarde el viejo oidor entró violentamente en la posada agitando un puñado de papeles:
VILLALOBOS: ¡Aldonza! ¡Aldonza!
ALDONZA: ¿Pero qué os pasa, don Marcelo, que os veo tan sofocado?
VILLALOBOS: (Sofocado) ¡El rey! ¡El rey!... Su Majestad me ha concedido para su colonización y beneficio y por dos generaciones, la isla de Paraguaychoa o Margarita. Al final de mi vida, Dios y el rey han premiado mis desvelos. Y, tal como dije al comendador, mis colonos han de ser veinticuatro matrimonios, todos hombres de paz y de bien...
NARRADOR: Villalobos comenzó desde el primer día la recluta de sus colonos. A la semana, Aldonza, para su sorpresa, le hizo saber que había puesto en venta la posada.
VILLALOBOS: ¿Pero, qué vais a hacer? ¿Os retornáis por casualidad a España?
ALDONZA: Me marcho a Margarita con vuestros colonos...
VILLALOBOS: (Balbuceando)... Pero no puede ser, querida mía... El rey subrayó que todos deben ser parejas debidamente casadas...
ALDONZA: Me casaré...
VILLALOBOS: (Amoscado) antes tendré que conocerlo, por grande que sea mi consideración y afecto hacia vuestra persona... ¿Quién es él?
ALDONZA: (Riéndose) ¿Todavía no lo adivináis, viejo zonzo? Sois vos mismo.
NARRADOR: Don Marcelo y la Aldonza contrajeron nupcias. Dos meses más tarde, reclutada ya la gente, proba, bondadosa y honesta, la expedición tomó rumbo hacia La Margarita con retoño florecido en el vientre de la posadera. El destino quiso, sin embargo, que al igual que Moisés, don Marcelo muriese con los ojos puestos sobre la tierra prometida. Aldonza, como viuda del encomendero, puso en marcha la colonia tal como la soñase su esposo y padre de su hija, a quien en su recuerdo bautizaron Marcela.
La semilla dio sus frutos. Los hombres de La Margarita fueron hombres de paz, hasta el punto de ser desconocidos entre ellos los delitos de sangre, aunque fuesen capaces de batirse como leones ante el enemigo como sucedió en Matasiete, durante la Guerra de Independencia. Aldonza gobernó la isla por muchos años al igual que su hija y su nieta. Tan sólo un pequeño defecto se filtró por obra de la posadera: la manía isleña del contrabando.

Así fue el Círculo de Lectura: NI TAN CHÉVERES NI TAN IGUALES




Así dijo:
La escritora Gisela Kosak, el sábado 4 de octubre de 2014 en la Biblioteca Herrera Luque, en el Círculo de Lectura celebrado para el libro: “Ni tan chéveres, ni tan iguales”.

“Se supone que era una serie de ensayitos cortos… sobre Venezuela… y me vino a la cabeza efectivamente esa manera que nos define a nosotros mismos y que se resume en la palabra chéveres. Nosotros somos un país riquísimo bellísimo, su belleza además se manifiesta de diversas maneras: en las mujeres, en la naturaleza, por supuesto, somos muy ricos. Nunca nos explicamos cómo alguien puede ser pobre en un país tan rico. Por supuesto, hay una gran solidaridad, una gran bondad, una gran tolerancia, es como una cornucopia de cualidades donde la gente se siente inmediatamente interpretada…”

“Lo que me interesaba era por qué un país se encuentra en esta forma de auto calificarse tan curiosa. Pareciera que la gente más bien, viviera con dificultad, con trabajo, con problemas… independientemente del asunto político, por qué la gente se encuentra en ciertas formas tan curiosas…”

“…nosotros somos profundamente igualitarios…”

“Siempre quise escribir sobre las grandes imágenes culturales de la masculinidad y la femineidad, sobre un país que le da gran importancia a un concurso como el Miss Venezuela, eso no pasa en otras partes, pero por otra parte, le da una gran importancia a lo militar. Lo civil en Venezuela ha tenido prácticamente que imponerse a la fuerza…”

“Lo que hay (en el libro), es una escritora que se acercó a ciertas regularidades del lenguaje, a ciertas cosas que nosotros decimos acerca de nosotros mismos, traté que fuera desde el humor, desde la ironía, desde una conversación…”

A decir del crítico literario Roberto Lovera de Sola, el libro:

“Es un espejo donde ella (Gisela Kosak) nos incita a mirarnos. Sabernos reír de nosotros mismos es sabio ars”.


Así dijo:

El sábado 27 de septiembre 2014 en la Biblioteca Herrera Luque, la politólogo Ruth Capriles en el evento titulado: “Redención y Reconciliación” analizando la película Un pasado imborrable.

“Realmente es un magnífico ejemplo del proceso psicológico de un acto terrible como es un acto de tortura, hacia la recuperación humana, la redención y finalmente la reconciliación, cosa que a veces a nosotros nos cuesta imaginar…”

“Alivia un poco la curiosidad que nosotros estamos viviendo hoy, la pregunta que uno se hace todos los días es: ¿Por qué? ¿Cuál es la necesidad de matar, de destruir todo? ¿Por qué?... ¿Es que no se dan cuenta que eso está mal?…”

“Esta película me dio el sentimiento de que el hecho moral no es que esto está mal y esto está bien, sino que es un proceso entre seres humanos y la condición moral humana dura toda la vida, estamos convirtiéndonos en seres inmorales, … hay un proceso bien complejo, bien difícil…”

“El amor y el perdón no solucionan todo… tienen que pasar a una etapa posterior que es el reconocimiento mutuo de la debilidad de ambos y de la fortaleza de ambos, la víctima necesita que el torturador le reconozca su dignidad humana para él (la víctima), de alguna manera, alcanzar la dignidad, resolver su vida... Pero también tiene que rescatar la dignidad del victimario que acepta que él es responsable… asume su responsabilidad, pide perdón y, al mismo tiempo, el otro le dice: pero tú has sido muy valiente también… el rescata la dignidad del victimario, es cuando se puede dar algún tipo de reconciliación”.

María Margarita Herrera abrió el Taller de Apreciación Musical de Leopoldo Márquez (Pololo) el jueves 2 de octubre.

Buenas tardes a todos:

Que gusto y grato placer es para la Fundación Francisco Herrera Luque darles la bienvenida e iniciar el curso de Apreciación Musical de mano de Leopoldo Márquez, cariñosamente llamado Pololo, estoy segura que será toda una aventura musical maravillosa escucharlo y orientarnos en este tema. Este ingeniero venezolano, de 71 años y amante de la música es un guía extraordinario con el que recorreremos los clásicos y las óperas.

Gustav Mahler es el compositor seleccionado para iniciarnos. Sus composiciones están consideradas entre las más importantes del post romanticismo, sólo al final de la segunda guerra mundial y por la decidida labor de directores como Bruno Walter, Otto Klemperer o Leonard Bernstein su música empezó a interpretarse con más frecuencia en el repertorio de las grandes orquestas, encontrándose entre los compositores más destacados en la historia de la música.

Fue director del Metropolitan Opera House y de la Orquesta Filarmónica de New York.

De nuevo, para la Fundación Francisco Herrera Luque es un inmenso placer escuchar las maravillosas narraciones de Pololo bajo la mirada del mural “Lecturas Fragmentadas” de nuestra artista Patricia van Dalen.




Según Herrera Luque: "El catire"

AUTOR: A menos de tres leguas se libra una de las más encarnizadas batallas de la guerra. (Efectos adecuados) Doña Micaela y sus tres hijas, rodeadas de todas las mujeres de la hacienda rezan porque el éxito acompañe a los hombres de la casa enfrentados al terrible y cruel caudillo, responsable de la muerte de más de sesenta mil personas. Es un hombre malvado, capaz de los crímenes más abominables. No da paz a los vencidos. Los hace ejecutar de inmediato, en medio de los sufrimientos más atroces. Los fuegos se abrieron al amanecer y ya la tarde empalidece.
(Rezo de mujeres. Un caballo al galope se oye a lo lejos y se escuchan gritos, a medida que se aproxima.)
DOÑA MICAELA: (Voz temblorosa) ¿Qué habrá pasado, Dios mío?
HOMBRE I: (Gritando con júbilo) ¡Victoria! ¡Victoria! (El caballo llega a primer plano y se detiene).
HOMBRE I: ¡Los pelamos, doña Micaela! ¡Los volvimos zareta!
DOÑA MICAELA: ¡Alabado sea Dios!
CORO DE MUJERES: ¡Y alabado su Santo Nombre!
HOMBRE I: Yo creo que esta vez sí los desbaratamos.
DOÑA MICAELA: (Ansiosa) ¿Y mi marido?
HOMBRE I: (Con júbilo) Allá estaba como un mismo león repartiendo tolete. ¡Ah, hombre bien macho y bragao!
(A lo lejos se acerca un tropel de caballería)
DOÑA MICAELA: ¿Quiénes son aquéllos?
HOMBRE I: Déjeme ver. (Adivinando) Aquél es el coronel Zamora y el otro es Jesús María. Traen un caballo sin jinete. ¡Ah no! (Con asombro) Traen un muerto atravesado. (Sorprendido) ¡Pero, Ave María Purísima! Si es el caballo del amo...
DOÑA MICAELA: (Luego de un alarido) ¡Miguel, Miguel! ¿Estás herido?
HOMBRE 2: Está muerto, Micaela. Murió como un valiente. La patria le estará eternamente agradecida.
NARRADOR: Han transcurrido dos días de la muerte del esposo de doña Micaela. El ejército enemigo fue diezmado. El invasor huye por los montes. Doña Micaela y sus hijas rezan y lloran por el difunto. (Un perro faldero ladra) Las mujeres se incorporan y van hacia el camino que lleva a la casa grande.
DOÑAMICAELA: Coge la escopeta y llama a los peones.
NARRADOR: Un hombre tambaleante sale de las sombras y avanza hacia la casa. Trae la camisa llena de sangre. Antes de derrumbarse apenas dice:
FUGITIVO: (Ansioso) Agua, agua.
UNA DE LAS HIJAS: Este hombre tiene cara de enemigo.
DOÑAMICAELA: ¡Cállese niña, y ayudemos a ese hombre!
HIJA 2: ¿Y si es un enemigo, mamá?
DOÑAMICAELA: (Con severidad) Dios ordena perdonar a nuestros enemigos.
HIJA 3: ¿Y si fuera uno de los que mataron a papá?
DOÑA MICAELA: Déjense de necedades y ayúdenme a llevar a este hombre para adentro.
HIJA 1: ¿Llamo al coronel Zamora?
DOÑA MICAELA: ¡Que se queden quietas! ¿O es que ustedes no conocen las leyes de la hospitalidad? Nunca se pregunta a quien llega a tu casa pidiendo auxilio: ¿de dónde vienes, quién eres, qué hiciste y adónde vas? Ustedes no parecen aragüeñas, y mucho menos hijas mías y de su papá. Vamos a lavar y limpiar a este hombre. (Con sorpresa) ¡Mírame la herida que tiene en la pierna!
NARRADOR: Doña Micaela y sus hijas aplican un torniquete al miembro que sangra, lavan la cara y el cuerpo del fugitivo. Es un hombre recio, blanco, rubio y bien parecido. Al poco rato abre los ojos y las mira a las cuatro mujeres. Tiene los ojos azules y de un extraño fulgor. Doña Micaela le hace beber una taza de caldo. Con voz jadeante el enfermo intenta decir:
FUGITIVO: Yo soy...
DOÑA MICAELA: (Explosiva) A mí no me importa quién es usted, ni qué hizo. Está en mi casa y nada más. Así haya matado a mi marido. Eso sí, debe quedarse escondido aquí. Por ahí anda mucho enemigo suyo. Y no respondo por su vida si lo halla el coronel Zamora.
FUGITIVO: (Con dificultad, desfalleciente) Zamora es uno de mis hombres... (Respiro profundo).
HIJA I: (Alarmada) ¿Se murió?
HIJA 2: (Burlona) Mira que tú puedes ser bien gafa. ¿No ves que respira y ya tiene mejor color?
HIJA 3: Y es buenmozazo el catire... Ojalá no haya matado a papá.
DOÑA MICAELA: ¡Niñas! Déjense de esas cosas y ofrezcámosle a Dios este acto de caridad por el eterno descanso de su alma. ¡Vénganse! Vamos a dejarlo solo y recemos el rosario.
(Las mujeres se alejan. Rezan el rosario. Ruidos nocturnos.)
DOÑA MICAELA: Ya es más de medianoche. Vámonos a dormir.
(Un caballo al galope sale de la hacienda y se aleja)
DOÑA MICAELA: (Con sorpresa) ¿Quién será?
HIJA 1: Ése es el catire... Corramos al desván. (Gente corriendo. Puerta que se abre.)
DOÑA MICAELA: (Con rabia) Se fue huyendo y encima nos robó el caballo. Así paga el diablo a quien bien le sirve. (Resignada) ¡En fin! Haz bien y no mires a quién. Nosotras cumplimos con nuestro deber y eso es lo único que interesa.
HIJA 2: (Con rabia) Hemos debido llamar a Zamora para que lo hubiese matado.
DOÑA MICAELA: ¿Qué dices, desdichada? ¡Quien llega a tu casa es sagrado! ¡Que no se te olvide!
NARRADOR: La guerra prosiguió inclemente. Cambió bruscamente la suerte. Un poderoso ejército enemigo avanzaba sobre el centro. Está a veinte leguas de la hacienda.
DOÑA MICAELA: Les llevamos por lo menos tres días de ventaja. Mañana temprano nos ponemos en camino hacia Caracas. Duerman tranquilas que lo que nos sobra es tiempo. ¡Dios me las bendiga! (Ruidos nocturnos, sapos, grillos.)
NARADOR: Durante el sueño, doña Micaela y sus hijas despiertan en medio del estruendo.
(Tiros, ayes de agonía, y una enorme cabalgata rastrillando el patio.)
NARRADOR: Doña Micaela se refugia en el oratorio con sus hijas. Hombres de aspecto patibulario las rodean burlones. Micaela reza. Una voz grita:
VOZ I: ¡Quietos, que ahí viene el jefe! (Se oyen pasos)
EL FUGITIVO: Buenas noches tenga usted, doña Micaela, al igual que sus preciosas chiquillas.
LAS CUATRO MUJERES: (A coro) ¡El catire!
EL FUGITIVO: Mi nombre, señoras, es José Tomás Boves y vengo a expresarles mi agradecimiento y a asegurarles mi protección.


Fundación Francisco Herrera Luque invita a la Conferencia Dramatizada Canción de Cuna Española: 500 AÑOS DESPUÉS… ESPAÑA, 3 SILLAS Y YO, con TERESA PIÑERO, acompañada en la guitarra por Reynaldo Anderson. El sábado 11 de octubre a las 11:00 am. En la Biblioteca Herrera Luque. Colaboración: Bs.100,00. Dirección: 3ra. avenida entre 2da. y 3ra. transversal, Biblioteca Los Palos Grandes, sótano 2. Información: fundacionherreraluque@gmail.com; www.fundacionherreraluque.org; 0212 - 2147966.

Círculo de Lectura: NI TAN CHÉVERES NI TAN IGUALES

Fundación Francisco Herrera Luque invita al Círculo de Lectura: NI TAN CHÉVERES NI TAN IGUALES. Un libro de la escritora Gisela Kosak Rovero, quien asistirá como invitada a conversar sobre su última obra donde aborda con un mordaz humor, las conductas, hábitos y formas de pensar del venezolano. En su libro, se pasea por temas como el “cheverismo”, el Miss Venezuela, la exaltación de la juventud, la mojigatería, la violencia y el igualitarismo, entre otros.

Este Círculo de Lectura, coordinado por Roberto Lovera de Sola, se realizará el sábado 04 de octubre a las 11:00 am. en la sede de la Biblioteca Herrera Luque ubicada en la 3ra. avenida, entre 2da. y 3ra. transversal, Biblioteca Los Palos Grandes, sótano 2. Aporte Bs. 100,00. Información:fundacionherreraluque@gmail.com - www.fundacionherreraluque.org - 0212 2147966.

Fundación Francisco Herrera Luque invita al Círculo de Lectura: NI TAN CHÉVERES NI TAN IGUALES. Un libro de la escritora Gisela Kosak Rovero, quien asistirá como invitada a conversar sobre su última obra donde aborda con un mordaz humor, las conductas, hábitos y formas de pensar del venezolano. En su libro, se pasea por temas como el “cheverismo”, el Miss Venezuela, la exaltación de la juventud, la mojigatería, la violencia y el igualitarismo, entre otros.

Este Círculo de Lectura, coordinado por Roberto Lovera de Sola, se realizará el sábado 04 de octubre a las 11:00 am. en la sede de la Biblioteca Herrera Luque ubicada en la 3ra. avenida, entre 2da. y 3ra. transversal, Biblioteca Los Palos Grandes, sótano 2. Aporte Bs. 100,00. Información:fundacionherreraluque@gmail.com - www.fundacionherreraluque.org - 0212 2147966.

Así fue "Experiencias de trabajo con Gabriel García Márquez"

Evento del sábado 20 de septiembre, titulado "2 Experiencias de trabajo con Gabriel García Márquez". Los invitados fueron Luis Alberto Lamata y Sonia Chocrón.

Gabriel García Márquez
Sonia Chocrón
Era muy rígido en cuanto a su cronograma de escritura. Una vez que llegamos a México, el abrió una oficina para tres mexicanas y yo, que se llamaba Estudio cinematográfico Gabriel García Márquez. Nosotras llegábamos a las 9:30 de la mañana y empezábamos a trabajar y él llegaba a la 1:30 a 2:00 después de haber estado desde las 7:30 hasta la 1:00 trabajando en su computadora. De hecho, ahora, ese es mi horario favorito de escritura porque es el momento en que estoy más lúcida.
Tuve la suerte de que cuando terminó El general en su laberinto, me dice un día en la oficina: “Te quiero dar el manuscrito para que lo leas, quiero tu opinión y, además, me están faltando tres adjetivos que no logro dar con ellos, yo necesito que me ayudes”. Porque además necesitaba la palabra precisa.
En efecto me leí la novela y le dije: “Yo sugeriría, y recuerdo que uno era pacato, pacato y no recuerdo cuáles eran los otros dos”. Y, me dijo: “Esos son los que van, en efecto”. Los puso y les voy a decir: “En esa novela yo tengo tres adjetivos”….

Luis Alberto LamataTanto Sonia como yo tuvimos una oportunidad particular con él, y es que volvimos a trabajar con él.
De este Taller quedé admirando al Gabo. La enseñanza que tuve era que se trataba de un hombre que trabajaba mucho y duro.
En esa época estaba escribiendo El general en su laberinto y el Taller era en la tarde porque él escribía todas las mañanas y cuando el Taller caía como en un vacío, te decía: “Déjenme leerles lo que escribí esta mañana”. Y se lanzaba a leerte los borradores que había escrito. Te sentabas ahí y decías “qué privilegio tan enorme tengo”…
Yo quedé admirando no solamente el talento, sino el trabajo y la entrega. Que se levantaba a escribir, que decía que el escritor tiene que escribir todos los días, que era un trabajo que generaba un compromiso de corrección, de revisión, de discusión muy interesante. Y que no le tenía miedo a explorar cualquier cosa por insólita que fuera. Él se planteaba contar la historia y no le importaba borrar todo eso, decir: “Bueno volvamos atrás”.


Según Herrera Luque: El Quijote venezolano

AUTOR: Se hacen gestiones, desde hace un tiempo, para erigirle una estatua en Caracas a don Alonso Quijano, el celebérrimo personaje de Cervantes, mejor conocido como el Quijote. Me parece bien, pero requetebién esa idea. El Quijote representa para todos los pueblos hispanoparlantes una forma de ser consustanciada con nuestra idiosincrasia. Sin esa capacidad ilimitada que tienen nuestros pueblos para el sacrificio aparentemente inútil no seríamos hispanoamericanos. Antes, sin embargo, quisiera traer a cuento una historia sucedida hace ya casi cuatrocientos años, en este mismo valle de Caracas.
VOZ I: El 6 de agosto de 1595 desembarcó en Macuto, con intención de saquear a Caracas, Arnyas Preston, corsario al servicio de Inglaterra.
VOZ 2: Traía seis buques y quinientos hombres de pelea.
VOZ 3: Lo que era una enormidad para tan pequeña villa.
VOZ 4: Tenía apenas ciento cincuenta vecinos españoles y algunos indios.
VOZ I: Los vecinos, sin embargo, no sintieron mayor ansiedad por lo sucedido.
VOZ 2: El camino de la Marina, o el que actualmente conocemos como el de Los Castillitos, resultaba inexpugnable para cualquier invasor.
VOZ 3: Bastaban y sobraban los pocos hombres en edad de guerrear para mantener a raya a un enemigo incluso más poderoso.
VOZ 4: A tambor batiente y con banderas desplegadas, los caraqueños comandados por Garcí González de Silva salieron hacia La Guayra para enfrentarse al pirata.
(Música militar, tambores, cornetas, caballos)
VOZ I: El pirata, sin embargo, recurrió a una estratagema.
VOZ 2: Guiado por un traidor, llamado Villapando, tomó el camino secreto de Caracas.
VOZ 3: El que en años anteriores remontaba la serranía, donde nace el río Macuto, y luego de trasponer Galipán, desemboca en San José.
VOZ 4: Exactamente en Cotiza. Pero escuchemos lo que hablan Villapando y el pirata Preston mirando hacia la ciudad.
VILLAPANDO: (Voz gangosa de viejo) Ahí tenéis a Caracas rendida a vuestros pies, gracias a mi estratagema. No hay hombre que la defienda.
PRESTON: (Bronco) Hubiese preferido conquistarla a sangre y fuego, señor de Villapando. Soy un hombre de guerra y no una hiena apestosa como vos.
VOCES DE MUJERES: (En tercerplano) Piratas, piratas...
VILLAPANDO: Ya nos han visto...
PRESTON: Salvo huir, nada podrán hacer. Descansemos un rato que bien merecido lo tenemos. ¡Hey, William, que los hombres reposen quince minutos! ¡Qué hermoso valle, éste de Santiago!
VILLAPANDO: Así es, mi noble señor.
(La campana de una iglesia lejana toca a rebato. Un cañón a la misma altura comienza a lanzar salvas con pausas regulares. Otro cañón a la altura de los piratas repite las salvas, y uno muy lejano hace otro tanto.)
PRESTON: ¿Y esto qué significa?
VILLAPANDO: Es el telégrafo de los cañones, así se comunican los de Caracas con los de La Guayra. Le avisan a Garcí González de Silva de nuestro arribo. Pero no hay nada que temer, aparte ser menos de cien hombres están a seis horas de camino.
(Risotadas y señales de aprobación. Un caballo al galope.)
PRESTON: Pero, ¡válgame el cielo! ¿Quién es ese solitario caballero que de lanza y armadura galopa hacia nosotros?
VILLAPANDO: Un loco, sin duda.
PRESTON: O un valiente. Los cobardes llamáis locos a los arrojados.
(El caballo se acerca y se detiene. Se escucha una voz tonante.)
EL CABALLERO: Oíd bien lo que os voy a decir, perro del mar. Por obra de ese mal nacido que tenéis a vuestra derecha encontráis a mi ciudad desguarnecida. Pero no creáis por eso que la tomaréis sin combate. Yo estoy aquí para defenderla.
PRESTON: (Jovial y sorprendido) Escuchadme bien, valiente caballero... Vuestro honor y el de vuestra ciudad están ya salvados con vuestro gesto.
Nada podéis hacer contra un ejército de quinientos hombres... Vuestro sacrificio será inútil...
EL CABALLERO: No hay sacrificio inútil cuando se afirma un derecho...
PRESTON: (Conmovido) ¡Esperad, buen hombre! ¡Oíd razones!
EL CABALLERO: Callaos ya de una vez y preparaos a resistir el hierro de mi lanza. (Elevando la voz) ¡Santiago y cierra España!
(Un caballo avanza al galope. Los ingleses, alarmados, dejan escapar palabras de asombro.)
PRESTON: ¡Guay de quien le haga daño a ese hombre!
(Se escucha un grito de agonía: refriega. Piafar del caballo.)
EL CABALLERO: ¡Muere, canalla!
UNA VOZ: (Con asombro) ¡Ha muerto a Walter!
PRESTON: (Imperativo) ¡Agarradlo vivo! Que nadie le haga daño...
(Rumor de combate y nuevos gritos de agonía)
UN PIRATA: Tremendo guerrero. Nuestros hombres no pueden con él.
PRESTON: (Con resignación) Él mismo lo quiso así. Disparad ya de una vez.
(Descarga de fusilería. Ruido de armadura que cae.)
PRESTON: Dejadme ver el rostro de tan bizarro sol dado. (Pasos) ¡Válgame Dios, si es un anciano!
VILLAPANDO: (Con sorpresa) Es don Alonso Andrea de Ledesma, uno de los conquistadores de este valle y fundador de la ciudad. Apenas podía andar, tullido por el reumatismo.

AUTOR: El pirata que por primera y única vez habría de saquear a Caracas, conmovido por el sacrificio de Alonso Andrea de Ledesma, entró a la solitaria villa (efecto apropiado) llevando a hombro de sus capitanes y con tambores a sordina la magra y vieja figura del anciano guerrero, a quien dio sepultura en la plaza mayor, con honores de capitán general. Tan hermosa y verídica historia es casi desconocida por buena parte de los venezolanos, llegándose al extremo de afirmar que Alonso Andrea de Ledesma es el Quijote venezolano. ¡Óigase bien! ¡El Quijote venezolano! Cuando esta maravillosa epopeya aconteció –¡y escúchese mejor!– once años antes de que don Miguel de Cervantes y Saavedra escribiese su monumental obra. Ledesma murió en 1595 y El Quijote fue escrito en 1606. De hablar con propiedad, más bien deberíamos decir que el Quijote es el Ledesma español.
Yo pregunto, ¿por qué Alonso Andrea de Ledesma, cuya sangre corre por las venas de millones de nuestros compatriotas, no tiene un monumento que recuerde su gesta? Hay estatuas para Lozada, el feroz genocida, y para Henry Clay, quien hizo fracasar a Bolívar en el Congreso de Panamá. Hay estatuas para Antonio Leocadio Guzmán, uno de los políticos más corruptos nacido en estos pueblos, pero no hay ni siquiera una placa de bronce al pie del cerro que recuerde la hazaña de Ledesma. ¿No habrá llegado la hora de reparar esta injusticia?

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